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Opiniones

Recado con fuerza

EL GOBIERNO cubano celebró por todo lo alto esta semana el Día Internacional de los Derechos Humanos. Arrestó a decenas de opositores en La Habana y en Santiago de Cuba ordenó que bandas de fanáticos insultaran y disolvieran a golpes una manifestación pacífica de Damas de Blanco que reclamaban libertad y democracia para el país y, al amanecer, hizo el recuento de los 110 presos políticos que están en las cárceles.

Aunque el esquema celebrativo responde al ceremonial oficial de todos los años, esta vez la acción de la policía y de los grupos paramilitares contenían un mensaje aclaratorio a la decisión del régimen de suspender la ronda de conversaciones que debía sostener en los primeros días de enero con altos representantes de la Unión Europea.

Cuba y la UE conversaron cordialmente sobre temas de cooperación económica, inversiones y apoyos financieros en una cita celebrada el pasado mayo en La Habana y una segunda reunión en Bruselas, en agosto. La que tocaba ahora en el inicio del 2015 tenía como tema central el respeto a los derechos humanos y el desarrollo de la sociedad civil en la isla. La cita era un punto clave para alcanzar un acuerdo para normalizar las relaciones y abrir el camino para derogar la llamada Posición Común asumida durante el Gobierno de José María Aznar que condiciona la cooperación de Europa a avances en derecho humanos y libertades individuales en Cuba.

Las escenas de la represión de la oposición pacífica constituyen una ampliación al breve comunicado que la delegación de la Unión Europea en Cuba resumió en estas líneas: «La tercera ronda para un Acuerdo Bilateral de Diálogo Político y Cooperación entre la UE y Cuba, prevista para el 8 y 9 de enero, se ha aplazado a petición de las autoridades cubanas».

Ya se habían negociado los asuntos del dinero. Hernán Portocarrero, embajador del bloque europeo en La Habana, advirtió en noviembre que en enero entrarían a conversar sobre «capítulos más sensibles por ambas partes».

Los expertos buscan una explicación al cierre de los cubanos en probables gestiones erráticas o declaraciones de funcionarios europeos que molestaran al grupo de compadres que lleva 56 años en el poder.

Nada de eso. Ellos no pueden hablar de derechos humanos con nadie. Lo único que quieren es seguir al mando. Allá los ingenuos reales y los que posan de ingenuos para ver la inversión que hacen en los escombros del socialismo.