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Las Damas

En primera persona

Maylen González: 'Para ser Dama de Blanco hay que estar dispuesta a vivir bajo represión constante'

"Es difícil ser una Dama de Blanco, tienes que estar dispuesta a vivir bajo represión constante", advierte Maylen González González, de 36 años de edad, quien desde 2012 pertenece al grupo femenino.

González ya era defensora de los derechos humanos cuando se unió a las Damas de Blanco. Según su relato, su decisión de entrar al movimiento estuvo relacionada con la muerte de su madre, de la cual culpa a la Seguridad del Estado.

"Mi madre tenía las piernas amputadas, estaba en un sillón de ruedas desde hacía varios años y padecía del corazón. El represor Camilo venía a la casa a presionarla", señala González.

La última visita del agente se produjo cuando González preparaba junto a otros disidentes actividades para recordar a las víctimas del remolcador 13 de Marzo.

"La ofendió, volvió a amenazarla con meterme presa si no salía de la oposición. Yo era su única hija hembra, ella temía que me pasara algo malo. En la madrugada siguiente, mi madre sufrió un infarto y murió", asegura la activista.

"Ahí se hizo más fuerte mi compromiso. Tú defiendes los derechos humanos y lo sientes, pero cuando te tocan a ti o ves las cosas que le pasan a tus hermanos tu intención se hace más fuerte. El domingo siguiente empecé a marchar con las Damas de Blanco", indica.

Agrega que permanece en el grupo porque está integrado por "mujeres valientes, capaces de defender a los presos políticos e incluso a los comunes, al pueblo Cuba, denunciar todo lo malo que hace este Gobierno".

González es casada y madre de un adolescente de 15 años. Cree que la carrera deportiva del menor, quien practica lucha grecorromana, se ha visto afectada por su activismo.

La Dama de Blanco asegura que también tiene problemas para conseguir un empleo: "Soy graduada de cocina, tengo varios títulos, pero no me admiten en ningún trabajo. Quise conseguir un puesto en el restaurante El Cochinito y después de que hicieron las verificaciones no me aceptaron".

Decimonoveno domingo de represión

El domingo pasado, Maylen González no pudo asistir a misa con las Damas de Blanco porque fue arrestada al salir de su casa.

Con frecuencia "me parquean una patrulla frente a mi vivienda para no dejarme salir, pero como mi casa no es un calabozo, yo salgo y ellos me detienen", comenta.

"Ellos saben que en mi juventud fui judoca y dicen que en algún momento puedo ponerme agresiva. Eso no sucederá nunca porque soy una mujer pacífica, aquí los agresivos, los que golpean son ellos", añade González.

Este "domingo me tuvieron como hasta las 6:00 de la tarde" en una unidad de la Policía. Durante los arrestos, "me dicen que me quite de las Damas de Blanco, que yo siendo una mujer inteligente que ha estudiado, que fui deportista, no hago nada con esas mujeres. Yo les digo que soy defensora de los derechos humanos y que no me van a cambiar los pensamientos".

En abril pasado "se ensañaron conmigo", tras una marcha dominical del grupo femenino, denuncia González. "Me tiraron al suelo esposada. Luego me subieron a mí sola en uno de los ómnibus que utilizan para trasladar a las Damas de Blanco y todas las represoras que estaban allí me golpearon por la cabeza, por donde pudieron. Pensé que de ese día no pasaba".